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3 de noviembre, empieza una nueva etapa
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Uno de los temas destacados que presenta este número de MARROQUINERÍA ESPAÑOLA es la celebración, en Ubrique, de la primera edición de Innovapiel, Feria Internacional de la Innovación en el sector de la Piel, una iniciativa de la Asociación de Empresas Andaluzas de la Piel (Empiel) en colaboración con el Ayuntamiento ubriqueño y con el patrocinio de la Unicaja. Cubierta esta primera convocatoria, el éxito del certamen no está en el número de expositores, ni en el de visitantes, ni en los metros cuadrados que ocupó la exposición, ni siquiera en las cifras de negocio que hayan podido alcanzarse durante los días de celebración o que se deriven, a medio plazo, de los contactos realizados. El éxito está en el hecho mismo de haberse llevado a cabo este evento.
En efecto, que un sector eminentemente artesano como es el de la pequeña marroquinería haya sido capaz de organizar una feria y que la misma ponga por delante –incluso en su nombre- el concepto de innovación, representa una evolución tan grande en la mentalidad de las empresas que bien podemos afirmar que el 3 de noviembre pasado –fecha en la que se inauguró Innovapiel- marca el inicio de una nueva etapa en la trayectoria de esta actividad.
Atrás quedan los tiempos en los que Ubrique y otros centros españoles de producción de marroquinería eran la fábrica a la que acudían las marcas internacionales para desarrollar sus productos, y poca cosa más; tiempos en los que la labor de muchos industriales se limitaba a elaborar productos para que otros los distribuyeran. Y quede claro que esta afirmación no contiene el menor asomo de crítica. Esa fue, durante años, una estrategia empresarial perfectamente válida.
Pero los tiempos han cambiado muy deprisa y muy en profundidad, lo que ha obligado al sector de la piel a diseñar nuevas fórmulas que le permitan adaptarse a esos cambios ya que lo contrario suponía un evidente riesgo para la existencia misma de este colectivo de industrias.
La apuesta de futuro está clara: innovación en el producto y potenciación de la propia marca y de la comarca en la que se elaboran esos artículos.
En primer lugar, que la convocatoria de un concurso de diseño y la inclusión de una pasarela de moda en el programa de la feria son factores de gran importancia, ya que suponen un compromiso con los creadores, quienes deben ver en el certamen el mejor escaparate para sus propuestas.
Por otra parte, que el citado concurso se llame “Ubrique Legítimo” es una acertada fórmula para situar a esta población –indiscutible capital de la pequeña marroquinería española- en el mapa de la moda internacional (muy importante la asistencia de profesionales de diversos países como Francia, Portugal, Estados Unidos o Chile); al tiempo que se transmite el mensaje de que lo legítimo de Ubrique son los artículos basados en la innovación y los conceptos más avanzados de la moda.
Por eso no resulta exagerado hablar de un antes y un después del 3 de noviembre de 2005; porque, a partir de ahí, la industria de la pequeña marroquinería ha entrado en una especie de mayoría de edad en la que sus horizontes aparecen mucho más abiertos y su futuro, como sector de actividad importante en el mundo de la piel, mucho más despejado.
Es ésta una excelente noticia para empezar un año que, como los anteriores, no va a ser fácil por los motivos que todos sabemos; pero que puede afrontarse con optimismo, habida cuenta que hechos como el que comentamos indican que se está en el buen camino.
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